(El Economista). La ratio se eleva en los nueve primeros meses al 48,46% Las entidades continuarán reduciendo sus gastos operativos

(El Economista). La ratio se eleva en los nueve primeros meses al 48,46%
Las entidades continuarán reduciendo sus gastos operativos

Los ajustes de red y personal en la banca seguirán en los próximos años. Las entidades no consiguen dar un vuelco al empeoramiento de su eficiencia operativa a pesar del recorte llevado a cabo en los últimos ejercicios, en el marco de la reestructuración del sector. Según los datos de la Fundación de Cajas (Funcas), la ratio de eficiencia del conjunto del sistema sigue siendo cada vez menos positivo.

A cierre de septiembre de 2014, se situaba en el 48,46%, 21 puntos básicos por encima del dato de 2013 y 128 puntos superior al de 2012. Es decir, que para facturar 100 millones se gasta más de 48.

A la espera de más ingresos
El sector espera que la cifra mejore en un futuro próximo, ya que hasta ahora los números incorporan partidas extraordinarias, como los costes que suponen los planes de disminución de plantilla llevados a cabo en los procesos de absorción de entidades débiles o exigidos por Bruselas por las ayudas públicas recibidas.

Además, se muestra optimista porque ve un cambio de signo en la partida de los ingresos recurrentes por el aumento de la actividad crediticia y los menores tipos de interés por la financiación conseguida en los mercados y con los depósitos de los clientes.

Hasta ahora los márgenes de la banca siguen en caída, lo que lleva a que la eficiencia sea cada vez peor y la cuenta de resultados se sustente en la venta de activos no estratégicos y la desinversión de deuda pública.

La normalización de la situación no se espera hasta dentro de un par de años, aunque ya hay síntomas de una mejora progresiva. De ahí, que los principales banqueros sostengan que habrá más disminuciones de red y de trabajadores. Aún existe una sobredimensión del sistema bancario.

El último proyecto para reducir su estructura es el anunciado por Caixabank en la recientemente adquirida Barclays España. El grupo catalán pretende mermar la plantilla de la filial del banco británico en casi la mitad (1.120 empleados) con el objetivo de reducir drásticamente su eficiencia, que supera el 75%, y recuperar su viabilidad.

Pero, otras entidades han puesto en marcha procesos de prejubilaciones y recortes más agresivos de los anunciados para limitar lo máximo posible sus estructuras organizativas y cosechar los mayores ahorros posibles para impulsar los beneficios. Es el caso del Santander, BBVA y el Popular.

El conjunto del sector ha recortado en casi una cuarta parte el volumen de su plantilla durante la crisis. El ajuste ha afectado en nuestro país a más de 60.000 trabajadores. La red comercial, por su parte, ha bajado hasta el momento en casi un 30%, con el cierre de 13.500 sucursales.

Esta reducción, por contra, ha elevado la productividad de las oficinas y de los empleados, que cada vez logran un mayor importe de depósitos.

Rentabilidad baja
El ajuste compensa en parte la caída de los ingresos, que todavía tardarán en coger velocidad de crucero y logra maquillar en parte la mejora de la rentabilidad. Pero esta sigue estando muy baja con respecto a los ejercicios precrisis ye insuficiente para cubrir la inversión tanto de las propias entidades como de los accionistas de las mismas. La rentabilidad sobre recursos propios (ROE) se ha multiplicado por algo más de dos en los nueve primeros meses del pasado ejercicio, hasta situarse en el 4,18%, pero está muy lejos de los niveles considerados aceptables, del 12%, para que exista un retorno de la inversión.

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